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Un partido desaprovechado - Unicaja Baloncesto
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Un partido desaprovechado – Unicaja Baloncesto

La victoria 59-66 fue, sin duda, lo mejor que Unicaja Baloncesto obtuvo de su viaje a Polonia ayer. El Asseco Arka Gdynia, a pesar de haber ganado en la primera jornada, está en otro nivel en todos los sentidos: una plantilla no demasiado larga, pocos jugadores determinantes – Bostic y Greene –  y un bagaje táctico algo pobre, cuando menos, fruto quizás de la falta de experiencia de su entrenador primerizo. Para compensar esto, estuvieron físicos en la defensa y efectivos corriendo, a la espera de que sus americanos acertaran desde 6.75. Un intento de atacar en el poste bajo a nuestros exteriores completaba el abanico de opciones que parecían poder ofrecer.

Entendiendo que la calidad estaba en sus americanos, Unicaja empezó muy agresivo en su defensa de los bloqueos directos, y eso requiere de un trabajo muy colectivo de rotaciones y ajustes. Si el rival consigue mover el balón, puede encontrar tiros con cierta ventaja; a cambio obliga a que se ejecuten a mayor velocidad y no siempre por los jugadores adecuados, provocando errores. Estas rotaciones necesitan entrenamiento, y aquí vino la primera circunstancia desaprovechada de ayer: no entender la oportunidad de utilizar el partido como un excelente test de mejora en esos detalles. Cuando en el 2º cuarto llegó el acierto, de la mano sobre todo de Green, la defensa se volvió más conservadora, imagino que viendo que no estaba la cosa para florituras.

Al regreso de vestuarios el mensaje del entrenador me pareció claro, como claro suele ser el planteamiento contra rivales de menor potencial que el tuyo: defender y compartir el balón. Cada defensa en la que hubo concentración se saldó con recuperación; la seriedad colectiva, con canastas fáciles. Ahí apareció la calidad de Deon Thompson, que cuajó su primer buen partido de verde.

Es verdad, ya lo hemos comentado, que los jugadores nuevos en un equipo tienden a preocuparse en exceso de encontrar su lugar y presentar sus credenciales, de manera que se acaban obcecando en lo que hacen con la pelota en las manos. Eso suele repercutir bastante en el juego colectivo: no se encuentran buenas conexiones, se deslavazan las jugadas, se pierden más balones. Parece que Avramovic y Ejim continuan en esa batalla por encontrarse. La capacidad defensiva y de rebote del canadiense se granjeó que Luis Casimiro le diera más minutos, mientras que el serbio anda algo perdido. Eso también repercute en que su menor participación aumente la de Adams y de Jaime; esperemos que no pase factura en el futuro.

En conjunto, ayer también se desaprovechó la oportunidad de ganar fluidez colectiva, compartiendo mejor la pelota, trabajando mejor sobre los sistemas y, en esa búsqueda de las mejores ventajas, progresar en el proceso de conocimiento de los compañeros, tan necesario en un equipo nuevo que no ha hecho pretemporada.

Me quedo con tres ideas: primero, que la falta de enfoque convierte a cualquier equipo en mediocre; segundo, muy interesante la combinación Suárez-Ejim con aquél abriendo el campo y pasando, para que éste ataque la pintura, sin perjuicio de que puedan hacerlo al contrario; y tercero, el oficio del entrenador: mantener las rotaciones, simplificar las instrucciones y sumar una victoria fuera de casa cuya ausencia de brillo no resta ningún valor. Ganar fue lo mejor de un partido desaprovechado.

Manuel Povea

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